Esa noche había muchas cosas acechando en las sombras, prestando particular atención a la joven que iba caminando por la calle desierta. Su cabello negro estaba recogido en una cola que llegaba casi a la mitad de su espalda, sus manos iban a los lados haciendo extrañas formas con los dedos y girando en ambas direcciones, se cubría del frio con una chaqueta de cuero y calzaba unas largas botas. Cuando pasó cerca del escondite de quienes la vigilaban, una casa en construcción, todas se lanzaron...