Demonios Internos XIII
Contigo

La puerta de la habitación se volvió a abrir, Jarek apretó sus ojos y dientes ¿No podían dejarlos en paz? Dos semanas habían pasado desde que despertó y todo el mundo lo seguía viendo y tratando como un moribundo. Su hermano descansaba en su cama, cuando pudo respirar por sí mismo y la inflamación en su cerebro despareció Jarek no descansó hasta que lo movieran a su propio cuarto. Suficiente había estado en ese hueco depresivo que todos llamaban enfermería.

-No deberías sostener su mano, el doctor dijo que…
-No estoy tomando su mano- respondió Jarek cortante –él tiene la mía- depositó un beso en la mano de su gemelo y se volvió hacia Karena -¿Qué quieres?

-Ver cómo estabas- dijo Karena
-Estoy bien- respondió Jarek sin emoción alguna y devolvió su mirada a su hermano.
-Jarek, no puedes seguir así. Aún estás recuperándote, te ves exhausto de pasar cada hora aquí, tu mano necesita descanso, tú necesitas descanso. Jared no quisiera que estuvieses así- Jarek comenzó a temblar. Se aferraba a la mano de su hermano como a su último gramo de paciencia.
-¿Desde cuándo eres una experta en mi hermano gemelo?- La mirada que le dio no estaba vacía esta vez sino llena de rabia –Él está tratando de volver a nosotros, sacarse del hoyo en el que está metido ¿Y yo no debo estar aquí porque, según tú, mi hermano no querría que estuviese aquí esperando por él? No me voy a cansar de estar aquí para él.
-Eso no fue lo que quise…
-Fuera-
-Jarek, no. Yo…
-¡FUERA DE AQUÍ!- Ambos se sorprendieron con el grito. Jarek nunca le había gritado antes y Karena estaba muy nerviosa por la manera en que sus palabras fueron tomadas. Se dio la vuelta y salió con lágrimas en los ojos. Jarek volvió a fijarse en su hermano y darle un beso en la mano.

Karena cerró la puerta y se secó las lágrimas. Sin darse cuenta casi choca con Desirée, la hermana mayor de los gemelos.
-Lo siento- Desirée la miraba con seriedad pero una sonrisa se asomó en sus labios.
-Para ser el amor de la vida de mi hermano, no lo conoces muy bien- Karena se quedó en silencio. Ella y Desirée no se llevaban mal, porque no tenían una relación como tal. Ella era admirada por todos en el clan, cazadores y sacerdotes por igual, Karena la veía como todos, la mejor de todos los cazadores, el orgullo de cazadoras y sacerdotisas, y seguramente, algún día, la líder de todos. Eso no dejaba mucho espacio para verla simplemente como la hermana de su novio.
-Es mi culpa, dije cosas que no debía- Desirée soltó una carcajada.
-Pudiste haber recitado un discurso de la Madre Teresa ahí dentro y aun así te hubiese gritado. Es la razón por la que todos entramos sólo lo necesario y mantenemos el habla al mínimo. Esos dos no piensan cuando se trata del otro, ha sido así desde siempre. Mis padres y Pandora dicen que es especial, yo digo que es enfermo. Sólo recuerda: Nada es más importante para Jarek que Jared. Nada. Tenlo en mente y nada de esto se repetirá- Desirée le dio una palmada en el hombro a Karena y siguió caminando. Para cuando Karena llegó a su habitación las lágrimas ya estaban de nuevo bajando por su cara, Desirée tenía razón, siempre había tratado de pasar por alto eso pero era la verdad. Nunca había aspirado a competir por el cariño de Jarek, se decía que no tenía por qué, pero la verdad era que no tenía la más mínima oportunidad, el mundo de Jarek era su gemelo. Y nada más.
Karena hizo un puño y lo lanzó contra la pared.

Jarek ya no podía estar en silencio. Le había gritado a Karena y no se había levantado a perseguirla y disculparse, pero su hermano… tenía que estar con él. Jarek entendía que Jared probablemente no sabía que él estaba a su lado, que su semblante era el de alguien que estaba descansando, pero en su mente la idea de que si se iba de su lado todo eso cambiaría y lo decepcionaría, o el semblante cambiaría al de alguien con dolor. Su hermano y él pocas veces se habían visto en esa situación. La última vez fue siendo niños, Jared se había quedado en casa mientras que él se había ido con su padre en un viaje al bosque. A Jared lo atacó un repentino dolor de cabeza mientras que él era hospitalizado por haberse golpeado la cabeza contra el tronco de un árbol. Estuvo inconsciente por un par de días. Al despertar, lo primero que vio fue a su hermano y su sonrisa de alivio. Cuando Jared le contó de su dolor de cabeza sólo confirmó que entre ellos dos había algo especial, luego del incidente ambos juraron estar allí para el otro y cuidarse como lo que eran: Lo más importante de sus respectivos mundos.

Con cuidado Jarek dejó la mano de su hermano en la cama, se levantó y depositó un beso en su frente.
-Tengo que disculparme, Jared. No tardaré. Lo prometo- Jarek le dio un último vistazo desde la puerta y salió. Todos los cazadores con los que se cruzó trataron de no quedarse en su camino o murmuraron entre ellos. La versión de los hechos que Maximilian había plantado en la mente del hurgador era ya de conocimiento público. Ellos dos habían sido víctimas de la traición de unos cobardes que ahora eran la mayor mancha en la reputación de la hermandad, una mancha que su abuelo se aseguraría que nunca saliera.

Encontró a Karena viendo por su ventana. Cerró la puerta de la habitación y se recostó de ella.
-Siento mucho lo que dije- Karena quería decir algo muy hiriente y al mismo tiempo lanzarse a sus brazos. Decidió quedarse donde estaba, en silencio –Sé que no hay manera alguna de justificar mi reacción, pero es mi hermano, Karen. Verlo en esa cama me enferma, no hay nada que pueda hacer para cambiar su condición… y no termino de aceptarlo- había verdadero dolor en su voz, y fue demasiado para ella. Salió corriendo a sus brazos y ambos se aferraron fuertemente del otro.
-Háblame de nuevo así y volveré líquido todos tus órganos- Jarek soltó una carcajada, la tomó de la barbilla y acercó sus labios a los de ella.
-Prometido- Jarek no la besaba desde que se había ido, y se sentía de maravilla. Era por unos minutos olvidar todo y entregarse a ella. Las mentiras, preocupaciones y el peso de su vida, todo eso se iba, ella le daba paz. Y estaba necesitándola.
-Te amo- susurró Karena al separarse. Acomodó su cabeza debajo de la barbilla de Jarek y se recostó de su cuerpo.
-Y yo a ti- Ambos se quedaron en silencio por unos minutos. Los dedos de Jarek corrían por la espalda de Karena y ella con los ojos cerrados trataba de estar más cerca de su cuerpo. Su olor invadía sus sentidos y no podía tener suficiente. Era una completa adicta a él.
-¿Quieres venir conmigo?- Aún en ese momento Jarek tenía presente a su hermano. Karena sacudió la cabeza.
-Tengo que hacer unas cosas con las sacerdotisas. Ve, cuida de él- Jarek tomó su barbilla por segunda vez, para mirarle a los ojos por unos segundos.
-De verdad siento mucho lo que hice- Karena sonrió y acunó su cara en sus manos.
-Ve- Se dieron un corto beso y Jarek salió.

El camino de regreso se le hizo más corto, aun cuando pasó por la cocina recolectando varias cosas para comer con su hermano, o lo más cercano que podían ya que Jared estaba siendo mantenido con suero por una vía.
-Jared, volv…- la barra de pan y los acompañantes cayeron al suelo haciendo un desastre a sus pies. Durante un minuto que se hizo eterno, Jarek contempló la cama de su hermano, vacía, había una gran mancha a un lado donde la vía arrojaba suero sin saber que nadie estaba recibiéndolo. Jarek tragó grueso y su corazón comenzó a latir rápido y pesado.
-¿Jared?- Jarek volteó hacia la puerta del baño esperando que su hermano saliera pero nunca pasó. Dio media vuelta, abrió la puerta y la cerró tras él.
-¡JARED!


Alexander se ajustó más la chaqueta. Hacía un frio verdaderamente molesto esa noche, otra de las cosas que la hacía una de las peores que había tenido. Los clientes habían estado insoportables, su jefe aún más, trabajó con el único de sus compañeros que odiaba y lo odiaba y Ricardo no aceptó sus disculpas, y peor que eso, le ordenó un trago sólo para lanzárselo en la cara en frente de todo el mundo, pero nada de eso llegaba a la mitad de por qué se sentía tan miserable, de por qué sentía ese vacío en su pecho aun cuando su corazón estaba latiendo fuerte, ese que a veces se extendía por todo su cuerpo y no le daba esperanzas de que algo fuese a mejorar y que no importaba lo bueno que le ocurriera, no parecía ser suficiente para hacerlo desaparecer. Resumiendo: Eso que lo estaba haciendo verdaderamente miserable sin una salida a la vista. Sus ojos comenzaron a arder y lanzó una maldición silenciosa, desde hace unos días no era más que un montón de sentimientos desbordados. Sólo quería estar en su casa, abrazar su almohada hasta que el sueño lo venciera, que ese día terminara y que al amanecer tuviese la motivación suficiente para levantarse o pasar medio día sin llorar al pensar en Jared.

Alexander cerró la puerta del pasillo y se dirigió hacia su apartamento. Todas sus cosas cayeron al suelo haciendo un gran escándalo, el contenido de su mochila se esparció por el suelo, sus llaves, su teléfono, incluso la chaqueta que se acababa de quitar. Sus lagrimales comenzaron a trabajar y su mente no tenía la concentración para hacerlos parar. Él estaba parado justo fuera de su puerta, vestía unos jeans y una franela blanca arrugada y puesta al revés. Parecía que se había vestido en un apuro. También estaba llorando y detrás de esas lágrimas sus ojos gritaban disculpas. Él pasó por encima de sus cosas, que en ese momento no le podían importar menos, y corrió. Era corta la distancia entre ellos pero quería cubrirla en el menor tiempo.

Sentirlo entrar en sus brazos de alguna manera no fue suficiente. Entonces lo alzó mientras lo apretaba contra su cuerpo, él enterró una mano en su cabello y con la otra recorrió su espalda.
-Estás aquí- susurró Alexander tan pronto como pudo articular palabra.
-Te amo- respondió Jared. Y en esa frase Alex pudo identificar la desesperación y la tristeza, de alguna manera sabía que él no era el único que se había sentido abandonado y en la nada. Alexander lo bajó y lo besó. Corto, suave, pacientemente, enviando el mensaje de que todo quedaba atrás y que lo importante es que estaban juntos de nuevo. Ambos sonrieron al separarse y se acariciaron las caras.


Les tomó un buen rato entrar al apartamento.

2 Responses so far.

  1. Yo se supone que debí de haber dejado un comentario en el capítulo anterior a este, pero bueno... ¡comentamos todo de corrido desde el drama y la matanza en la casucha fea aquella! (?).

    Me muero por saber cuál es el siguiente paso de ciertos demonios por allí que, obviamente, no se quedarán quietos. Y a su vez también qué clase de secuelas tendrá Jared debido a lo que Remigras le ¿"pasó", "contagió"? (?).

    Por cierto, en este capítulo hay una parte donde re, pero re da pensar en incesto (?, jajaja. Pero bueno, son gemelos, tienen conexión especial, se entiende. Y la parte final fue como que un "aawwwww" multiplicado por infinito con ganas de apapacharlos mucho mucho a todos. Aunque ¡qué malo Jared que le da esos sustos al pobre (?, de su hermano!

    En fin, que acabo de notar que acabas de publicar otro cap. *Se va a leerlo*

    ¡Hasta luego!
    Dan.

  2. Pues como siempre, gracias por leer.

    Se vienen cosas interesantes, y pues lo de los gemelos...es más una relación cómo da para ellos, incómoda para el mundo exterior. Lo anormal normal. Que seguramente no son los únicos.

    Me alegra que te haya gustado, y gracias de nuevo por pasarte por aquí.